El “Curri”culum

En el mundo de hoy, la búsqueda de empleo es extremadamente competitiva. Entonces, ¿cómo hacer para también ser competitivo a la hora de postularse en un proceso de selección?

Algunas personas piensan que uno de los caminos es “inflar” su currículum.

Recientes estudios demuestran que hasta un 70% de todos los curriculum figura algún tipo “distorsión” y que además los grupos de mujeres de 30 a 40 años y hombres de 20 a 30 años son los que más incurren en esta práctica.

 

¿Por se qué miente?

Muchas personas piensan que está bien de exagerar la verdad, agregando alguna herramienta técnica que apenas dominan o aumentando la ventana de tiempo en la permanencia en algún trabajo o puesto cuando buscan aplicar a una posición determinada.

La mayoría consideran que un selector o empleador está demasiado ocupado o, no tiene los conocimientos técnicos necesarios, para probar todos los items de nuestro CV.

¿Qué pasa si un selector o empleador lo descubre?

El tema es que estadísticamente 1 de cada 3 distorsiones son descubiertas sólo al momento de la lectura del currículum (previa convocatoria a entrevista).

Aún así, los candidatos no pierden todas sus opciones por el hecho de mentir, aunque sin duda la desconfianza influye en la decisión final.

De ese 70%, el 36% de los entrevistadores no descartaron al aspirante en ese momento, pero lo cierto es que ninguno de ellos fue contratado por la empresa.

¿Cuáles son los datos más distorsionados en el CV?

  • Las responsabilidades en anteriores puestos de trabajo (32%)
  • El nivel de estudios (19%)
  • Las empresas para las que se ha trabajado (18%)
  • Las habilidades personales (15%)
  • El título obtenido (7%)
  • El centro de estudios (5%)

El mito del “bache”

Es llamativa la tendencia a pensar que un currículum con “baches” laborales (períodos en los cuales no desempeñamos actividad laboral) se lo asocia al fracaso.

Muchas pueden ser las causas y hasta es normal que en algún momento de nuestra carrera se nos presente esta situación. Motivos… de todos los colores y formas:

  • Despido no justificado
  • Período para finalizar un estudio de grado o postgrado
  • Proyectos personales
  • Año sabático

Intentar “cubrir” estos baches no es recomendable. Tarde o temprano saldrá a la luz.

Conozco el caso de un programador que decidío probar suerte poniendo un negocio pipas y tabaco importado. El hombre era un experto en la materia pero la crisis de 2002 echó por tierra su proyecto. El hecho de ser sincero y reflejarlo en su CV no hace otra cosa que demostrar su espíritu emprendedor. Un selector o empleador podrá con justa razón decir “y si lo vuelve a intentar… me deja en la mitad del proyecto…”. Yo le respondería que se centre en evaluar sus condiciones técnicas a la hora de decidir su contratación.

Conclusión

Todo se termina sabiendo. Nuestro ego, nuestros miedos suelen ser los principales motivos de tender a la “distorsión”. Confeccionar un CV “en caliente” no es la mejor alternativa.

Lo mejor es ejercitar la sana costumbre de actualizar el mismo cada semestre a modo de bitacora (y porque no de blog, aunque sea con acceso restringido) y de paso efectuar un balance de nuestros éxitos y fracasos

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