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Cómo discernir entre una mala y una buena competencia laboral

En general llamamos de “mala competencia” a las actitudes malintencionadas de algunas personas, que con ánimo de sobresalir o de ganar, destruyen, opacan o minimizan a otros competidores. Mientras que, por el contrario, en la sana competencia nos centramos más bien en la contienda con nosotros mismos, para superar nuestros propios obstáculos y dificultades y así tener posibilidad de crecer, desarrollarnos y, quizás, ganar algo y destacarnos.

Cuando nos ponemos de objetivo mejorar en nuestros trabajos, debemos poner el foco de esa mejora en nosotros mismos. La competencia solo resulta positiva cuando la establecemos con nosotros mismos y no con los otros. ¿Cómo? Intentar superarse, no conformarse en cuánto a los aprendizajes adquiridos hasta el momento, tratar de salir de la zona de confort y generar desafíos.

Esto beneficia a todo el equipo de trabajo y crea bases para un ambiente de sana competencia, integrando lo cooperativo. Es clave para lograrlo propiciar ámbitos de competencia saludable, y de relaciones predominantemente cooperativas y solidarias, como base para el trabajo en equipo.

Por otra parte, no podemos dejar de reconocer que hay ambientes más competitivos, y seres humanos que por su personalidad, valores y ambiciones pueden también ser más competitivos que colaborativos. Y, por momentos, puede costarles mucho esfuerzo trabajar en equipo y ponerse en el lugar del otro. Incluso tener una competencia desleal o agresiva y ver al otro como un enemigo.

Se aconseja ser asertivo, expresar nuestro disgusto y proponer otras formas más saludables dando el ejemplo.




Lic. Cecilia Rodríguez Casey
Cofundadora y Psicóloga
en Marca Personal Online


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