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Conversación con uno mismo antes de ir a una entrevista | Tips para no autoboicotearse

Las conversaciones que se mantienen en una entrevista laboral pueden abrir o cerrar puertas. En varias oportunidades a esas puertas se las cierra cada uno, en el momento mismo en el que transcurre el encuentro.

A continuación describimos algunas situaciones que se repiten y damos tips para atravesarlas sin ser nosotros quienes obstaculizamos.

 

Antes de comenzar conversación: la calma

Desarrollar actitud de calma interna para estar dispuesto a escuchar sin que los propios juicios limiten las posibilidades de escucha.

Es importante sentir que uno está presente y para ello debemos quitar del medio lo que nos distraiga. En algunos casos lo que nos interrumpe son nuestros propios pensamientos. Un ejemplo de esto es cuando escuchamos algo que no coincide con lo que nos interesa o con nuestras expectativas.

Es necesario prepararse para escuchar propuestas que en otro momento laboral no  hubieran sido aceptadas.

Por ejemplo, si en la conversación el entrevistador mencionara que el trabajo va a realizarse a 100km del lugar de residencia, aún cuando inicialmente esto aparezca como un obstáculo, tener en cuenta que  este pensamiento puede asaltarnos, para que en el momento real de la entrevista el mismo no entorpezca la comunicación.

Luego habrá tiempo de analizarlo.

 

En la conversación: detener los pensamientos-obstáculos

Considerar que el contacto puede ser el comienzo de una serie de conversaciones, en ese sentido es importante mostrarse abierto a escuchar lo que el entrevistador está diciendo. Para ello tener en cuenta que si bien uno está interesado en un ámbito determinado, ese interés no debería convertirse en una obsesión de solo querer lograr ese objetivo.

Estar enfocado en lo que a uno le interesa ayuda a dar rumbo a una charla, pero es importante considerar que la dirección puede ajustarse de acuerdo al recorrido que se está realizando.

 

Las pantallas, usarlas a nuestro favor

La tecnología puede ayudarnos a construir puentes o a derribarlos. Para ello es importante considerar que son un medio de comunicación para poder manejarlos como tal.

Si el  contacto es telefónico asegurarse la posibilidad de tener la mejor conexión posible y elegir un lugar tranquilo, sin ruidos que interfieran y den sensación de demasiado informal. por ejemplo ladrido de perros. Otros sonidos ambientales tales como el colectivo o el tren pueden ser incorporados a la conversación indicando que se está en un lugar poblado. Esto permitirá anticipar la posibilidad de repreguntar si no se escuchó correctamente por ruido de alguno.

Evitar la conversación vía Whatsapp, tanto la escritura como los audios. En esta plataforma la oralidad de la escritura, o sea  escribir como se habla se puede convertir en un obstáculo en sí mismo pues al no existir el código escrito el destinatario del mensaje lo puede decodificar con un sentido distinto al enviado.

La conversación vía Whatsapp puede ser muy útil para acordar logística de encuentros pero poco productiva a la hora de compartir información más personal. Es importante detenerse ante el requerimiento y ofrecer la posibilidad de una conversación corta, por ejemplo aclarar que la misma tomará no más de 5’ y cumplirlo.

Si la comunicación se realiza por Skype se debe considerar la escenografía en la cual se va a desarrollar el encuentro.

El entorno, la iluminación y el sonido son tan protagonistas como las personas que hablan.

Es importante que el rostro se vea iluminado, que la presencia física esté cuidada, por ejemplo con ropa formal o casual pero no totalmente informal, un dato importante es la prolijidad en la manera de llevar el cabello y barba  pues son indicadores de nuestro cuidado personal.

 

El horario y el tiempo de respuesta

La movilidad e instantaneidad que ofrece la tecnología pueden llevarnos a cometer errores. No es necesario contestar de manera compulsiva. Es importante detenerse a tomar conciencia de que se va a tratar de una conversación formal aunque se realice en un medio que usamos cotidianamente.

Por ejemplo que se pueda contestar en cualquier horario no indica que el contenido y el mensaje sean informal y mucho menos, que las decisiones que se tomen también lo sean.

Dedicarle tiempo a la conversación es una acción que comienza antes de contestar una llamada telefónica, un audio, o escribir  un mensajito.

Qué se le va a decir , a quién, cuándo y cómo deberían ser las preguntas que nos ayudan a ordenar el comienzo de una conversación.

La impulsividad que detona el mundo digital puede hacernos trastabillar facilmente y para ello es necesario desarrollar autodominio conversacional

Como dice la frase popular:

No hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión.

Lo que sí está en nuestro poder  es la posibilidad de hacernos dueños de nuestro propio mensaje y el tiempo es nuestro en la medida en que estemos serenos y presentes en la comunicación.

 

Autora Lic. Adriana Bottiglieri | Marca Personal Online

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