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Puentes en tiempos de pantallas | Tips para reducir la tensión digital (y no provocarla)

”Estoy en una entrevista y la que me citó conversa conmigo y más de dos veces en 30’ desvía la mirada hacia  la pantalla del teléfono. Aunque lo haga en una fracción de segundos, me molesta.”

Es probable que hayas sido una de las personas que pronunció esta frase. Y también está entre las posibilidades que alguien lo haya dicho  y en ese caso el protagonista hayas sido vos.

 

¿Cómo saberlo?

Hemos naturalizado tanto la mirada puesta en múltiples estímulos que probablemente no nos demos cuenta del instante en el que lo hacemos. Y ese es el mismo momento en el que se convierte en un obstáculo de comunicación.

Las razones suelen ser muy válidas porque todo puede estar concentrado en una pantalla: agenda, mails, whatsapp, periódico, mensajes. Entonces, dirigir la mirada hacia la pantalla del celular puede ser una necesidad para obtener un dato necesario para continuar el día.

Lo que hace perder validez a la acción de dirigir la mirada al teléfono es el momento en el que esto se realiza.

Porque si bien estamos físicamente en un lugar, la mirada a una pantalla nos transporta a otro espacio, otro tiempo y a otra emoción. Y es de esta transportación digital de la cual no resulta fácil abstraernos y nos quita la mirada del contacto físico. Entonces, si bien parece que estamos, no es así.

La mirada construye, por esa razón no participar de la misma, tanto darla como recibirla nos deja en un lugar de aislamiento. La expresión: “ me ninguneó” hace referencia a que no me dio espacio, me puso en el lugar de ninguno y eso provoca sentimientos que entorpecen la comunicación porque obligan a replegarse.

Para quien está del otro lado de la conversación esos sentimientos se traducen de diferente manera, una de esas maneras es la de considerar como falta de respeto. Y esta decodificación provoca molestia, desconcierto, enojo. Una de estas emociones, o todas juntas de acuerdo a la circunstancia.

Es curioso que la persona que puede desencadenar estas sensaciones no sea consciente de lo que provoca. Si se le hiciera notar la situación, muy probablemente lo negaría porque es altamente probable que no sea su intención la de desconocer a quien participa en la charla. Pero lo hace.

Para que la conversación pueda realizarse debe transcurrir, por lo menos, entre dos personas. Los criterios a considerar para hablar del tema dependen del contexto.

 

Si esto ocurre entre personas conocidas, por ejemplo familiares o amigos:

  • Conversar sobre lo que está ocurriendo y las sensaciones que esto provoca.
  • Dar tiempo, si es necesario interrumpir la conversación hasta que el otro levante la vista de la pantalla y la dirija a nosotros. La pausa de mirada y silencio puede permitir crear un nuevo espacio y tiempo para recuperar el encuentro.

 

Si ocurriera en un entorno laboral:

  • No tomar como un ataque personal el hecho de que el otro esté poniendo su atención en varios focos.  Todos estamos inmersos en la marea digital y es necesario tomar conciencia para no dejarse llevar por la misma.

Puede suceder también que, en realidad, la persona con la que estamos en contacto no nos preste atención y el motivo no sea que tiene puesta su atención en el móvil. Esta es otra situación que necesita tratarse en otro contexto.

Si la razón de la poca atención tiene que ver con las múltiples actividades de las que participamos, nos queda un espacio para ejercer autocontrol emocional.

En primer lugar reconocer que la situación nos molesta. Surfear esa sensación y el sentimiento que provoca reconociendo que está ocurriendo en el mismo momento en el que lo estamos registrando. Elegir no reaccionar violentamente. Respirar profundo y sentir que es decisión personal  intentar crear una pausa para que la comunicación fluya de la mejor manera.

Nos queda la decisión dar espacio y tiempo para que nazcan posibilidades de un mejor contacto. Para que esto ocurra es necesario que nos preparemos, no solo silenciando el celular sino también dejando libre nuestra atención para focalizarla en el encuentro.

Tender puentes y cruzarlos para llegar al otro es una tarea a construir cada día, de nosotros depende.

 

Autora Lic. Adriana Bottiglieri | Marca Personal Online

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