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¿Necesito un socio?

Lic. Cecilia Rodríguez Casey
Cofundadora y Psicóloga
en Marca Personal Online


Beneficios de elegir bien a un socio

Muchos son los beneficios de elegir bien: se comparten las responsabilidades, las decisiones se consensúan,  es más probable resolver algún conflicto debido las distintas miradas, estilos o modos de abordaje. En épocas difíciles un socio puede ser un apoyo y motor para la motivación cuando ésta decae. Es difícil a veces para una sola persona mantener el entusiasmo y energía necesarios para llevar adelante un proyecto cuando, por ejemplo hay problemas o altibajos económicos o cualquier tipo de obstáculo (instalación de un local, fábrica, temas legales, impositivos, de importación, créditos…).

Tener con quien hablar, con quien decidir o desahogarse puede ayudar y mucho para evitar el desánimo que no es amigo del crecimiento.

 

¿Qué atributos buscar al momento de elegir socio?

Mucha gente busca gente parecida, con la que se lleva bien. En ocasiones esto no es suficiente y  puede ser fuente de error porque aquél que es parecido a uno, no siempre aporta eso diferente que un socio debería brindar: una mirada nueva, complementaria, un conocimiento que uno no posee.

Se recomienda buscar buenas personas, honestas, transparentes que puedan trabajar en equipo, compartir éxitos pero también hacer frente a las adversidades. Alguien que pueda ser un compañero, alguien que esté a la par y que nos quede claro qué necesitamos que aporte.

Al momento de elegir se busca tener en cuenta los aspectos emocionales pero también los racionales (qué preciso concretamente, qué tipo de sociedad requiere mi negocio y mi momento actual). También cabe la pregunta si necesito realmente un socio o lo que busco puede aportarlo un profesional, un consultor experto en cierto tema.

No se deben confundir las prioridades y necesidades. Si me falta alguien que sepa de marketing puedo o bien contratar un experto como empleado o bien solicitar una consultoría que se convierta en “socio estratégico” en esa temática en particular.

 

Errores habituales

Priorizar solamente la amistad y la confianza y no tener en cuenta las habilidades, experiencia, conocimiento técnico del socio.

  • Elegir solo desde el afecto.
  • Elegir solo por necesidad y sin tiempo..
  • Confundir necesidades puntuales con eje del negocio. Si necesito para mi proyecto asesoramiento contable o legal, pero mi proyecto no tiene como eje esos temas, no necesito un socio contador o abogado.  Sí puedo necesitar los servicios de dichos profesionales pero no necesariamente debo sumarlos como socios.
  • Pretender que un socio que, por ejemplo solo puede aporta capital, también aporte otras cosas.
  • A veces por la confianza se ubica un socio en un rol para el que no es idóneo y eso termina con la sociedad (y no siempre en buenos términos) y en ocasiones acaba con la empresa si no se corrige a tiempo.

 

Familiares y amigos, ¿es positivo o negativo elegirlos como socios?

Tiene como todo, sus pro y contras

Elegir amigos íntimos o familiares puede ser positivo por la confianza que se deposita en ellos y porque a diferencia de un extraño, puede empujar el negocio por el afecto que nos tiene sin pedir mucho a cambio. Temas sensibles como cuestiones económicas, confidenciales, etc pueden estar a resguardo con socios de confianza. Pero…la confianza y el cariño no alcanzan, es preciso elegir también gente talentosa, trabajadora, que dedique tiempo al proyecto, flexible y si fuera posible, hasta con sentido del humor. Saber también que cuando trabajamos con familiares y amigos, de no percibir a tiempo cuándo es el momento para separar las aguas, o disolver la sociedad y hacerlo, nos hace corre serios riesgos a nivel vincular debido al desgaste y conflictos que esto produce.

 

Sumar un socio da tranquilidad y despierta temores. Tips para manejarlos.

Cuando alguien siempre trabajó solo o fue la cabeza de su negocio como única autoridad, se requiere el ejercicio de acostumbrarse a consensuar, Identificar qué necesidades no se están pudiendo cubrir y tomar o no la decisión de sumar un socio. En ocasiones cuando la gente reflexiona al respecto y se encuentra sin ganas o capacidad de asumir todo lo que hay que aprender para trabajar en sociedad, llega a la conclusión que es mejor detener el crecimiento del negocio antes que echar todo a perder y esa puede ser una decisión acertada, así como aprender a compartir y resolver las diferencias con un par si nos inclinamos por tener un socio o varios.

 

A tener en cuenta:

  • Pensar el negocio o proyecto bien a fondo antes de decidir si se necesita o no un socio. Si comenzamos un emprendimiento hay muchos pasos previos antes de llegar a la conclusión de que se requiere un socio.
  • En ocasiones, el tipo de actividad requiere desde el inicio un socio y hay que buscarlo urgente para que sea viable.
  • Tener paciencia. La búsqueda llevará su tiempo.
  • Se requiere identificar qué rol se necesita cubrir.Para qué necesitaría un socio antes de salir a buscarlo
  • Definir actividad, rol a ocupar, qué aspecto del proyecto o negocio requiere un complemento que uno no puede cubrir y es esencial para el mismo. Por ejemplo si tengo una idea brillante, identifico que hay mercado para desarrollar un producto o servicio que se podrá vender y podrá escalar rápidamente pero desconozco técnicamente cómo llevarlo adelante quizás mi socio deba tener ese conocimiento específico que uno no tiene.
  • Deberá complementar conocimientos, experiencia, no ser un calco de mi perfil. También tener en cuenta estilos o perfiles en cuanto a competencias psicológicas: si uno es más reflexivo y analítico y quizás introvertido, sería ideal que el socio tenga una mayor cuota de acción, apertura y extroversión.
  • Es importante también considerar tema valores, objetivos más profundos, qué lugar ocupa el proyecto en la propia vida y qué lugar debería ocupar en la de un socio. Si buscamos un socio en una etapa de trabajo duro y poca ganancia (como suele ser el comienzo de cualquier proyecto) y nuestro socio tiene poco tiempo para dedicarle, excepto que quede claro qué aporta cada uno y haya consenso, es posible que fracase.
  • Algo fundamental a evaluar es si podemos dialogar abiertamente, discutir ideas sin pelear, ni agredirnos, llegar a acuerdos constructivos y soluciones superadoras y sobre todo percibir en esta elección si uno se siente verdaderamente cómodo y que puede confiar en el otro.
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