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5 tips para lidiar con compañeros de trabajo celosos

1. Hacerse cargo de la situación

“Uno tiene dos maneras de mirar las emociones. Una es creer que la causa de tu emoción es el otro: lo que hace, lo que no hace; lo que dice, lo que no dice. La otra es volver la causa a uno mismo y entender que tus emociones son tuyas”, dice Churba, que llama a eso “percepción de causalidad”. “Si vos logras percibir que sos vos mismo la causa de lo que te pasa, te estás empoderizando. Estas asumiendo el poder para cambiarlo”, resume.

Para Melamed, la envidia y los celos profesionales se enfocan muchas veces en el prestigio, los títulos o los logros que tiene el otro y encubren la proyección de los propios deseos truncos. “En un mundo donde hay una especie de carrera desenfrenada, el envidioso muchas veces habla de su propia frustración; es una manifestación de la propio a debilidad”, considera. En este sentido, señala que es importante, en vez de estar “corriendo siempre frente a otro”, explorar cuál es el deseo propio que está siendo relegado.

2. Propiciar la colaboración y los nuevos liderazgos

“Los conceptos de colaboración, de trabajo en equipo, de trabajo en red deberían ir minimizando los impactos negativos de los celos”, dice Melamed. Para el ex ejecutivo de The Coca Cola Company es fundamental comprender que los otros no están en contra de uno, sino que todos forman parte de un ecosistema de trabajo. Y esto además de ser deseable, es cada vez más necesario. Según considera, las nuevas metodologías de trabajo “nos llevan a no poder lograr nada solos, sino que todo lo logramos con otros”.

Sin embargo, las empresas son todavía terreno de resistencia de patrones de conducta más propios de otros tiempos. “Hay jefes que son estimuladores de la competencia feroz, del ‘divide y reinarás'”, asegura Korin, para quien se trata de “perfiles de un liderazgo antiguo, contrario al que valora el trabajo en equipo, la colaboración, la diversidad”. Los especialistas coinciden en que hoy los medios, las conferencias, los posteos de LinkedIn hablan de un nuevo liderazgo pero esto todavía está muy lejos de ser representativo de la realidad de las empresas.

3. Tener claro el propio norte y fortalecerse en la diferencia

Cuando los celos nos invaden es vital tratar de hacer foco en cómo encarar nuestro propio crecimiento en vez de estar viendo cuán bien le va a los demás. “Si alguien nos da celos porque sentimos que tiene encandilado a todos, podemos preguntarnos ¿qué lugar, rol o tipo de tareas hay que puedo ocupar yo para lograr reconocimiento? A veces uno logra despliegue haciendo algo que los demás en principio no ven como interesante”, apunta Korin.

En este sentido, Churba considera importante trabajar en “capitalizar lo propio”. “Es probable que lo que el otro logró o lo que el otro tiene no sea lo que a vos te lleve a lograr lo que querés lograr. El tema de replicar reglas de juego, recetas, incluso competencias de otros conlleva un riesgo grande, porque te puede dejar anclado en un lugar que no es igual de eficaz en el contexto presente”, señala.

4. Aprender del otro en vez de compararse

Según se desprende del análisis de los especialistas, el antídoto para los celos está compuesto por mil maneras de “pensar más en uno y menos en el otro”. “En todo caso, tratar de capitalizar lo del otro pero no desde el punto de vista de la comparación sino fundamentalmente ver qué podemos tomar para beneficio nuestro”, dice Melamed. Es decir, convertir eso que nos genera sentimientos negativos en el objeto de nuestra inspiración.

Para Korin, que se dispare la alerta de los celos puede ser una oportunidad para aprender de otras personas de nuestro entorno laboral, a quienes respetamos. Nos puede empujar a preguntarnos: ¿cómo se manejan? ¿hay algo en su manera de actuar que podamos tomar o adaptar en función de nuestras propias características y nuestra realidad?

5. Pedir una mirada externa

Si bien lo principal es detectar el sentimiento negativo, analizarlo y transformarlo en un motor que nos impulse hacia adelante, a veces es difícil hacer todo ese proceso sin ayuda. “Cuando estamos muy comprometidos necesitamos de un auxilio del otro. Preguntar: vos que no estás tan involucrado, ¿qué harías en mi lugar?”, apunta Churba.

De todos modos, señala que también hay estrategias para intentar “rescatarse a uno mismo” en aquellos momentos de vorágine. “Antes de comportarse de manera catártica, lo que puede volverse en contra -dice Churba-, se puede hacer el ejercicio simple de evitar tomar decisiones en un momento de fuerte emocionalidad. Se puede escribir la situación y luego releerla o incluso salir a dar una vuelta manzana”.

 

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