Lic. Adriana Bottiglieri
Mirar fluir el río, calma.
Da calma dejarse estar mirando.
Y que los pensamientos naveguen en ese río.
Da calma estar a la orilla de ese fluir un día de sol y sin viento.
Pero hay días en que el río exige, las piedras son más obstáculos que sencillas piedras, una tormenta repentina convierte la calma en un torbellino que inunda, que arrasa.
Después vuelve a su cauce, sale el sol y parece que nada ha ocurrido.
Así nuestros días, así nuestro año. Crecer es ser también como el río, tendremos tormentas
pero también momentos de calma.
Deseamos que en este 2026 que comienza aprendamos del río también a fluir. A dejar aquello
que no nos pertenece, a alivianar las cargas y en el ir hacia adelante rescatemos lo positivo.
Gracias por acompañarnos en nuestro paso 30 para llegar al 31 de Diciembre.