Las formas de la comunicación asertiva

Por Lic. Adriana Bottiglieri

Usamos el lenguaje para comunicarnos y lo hacemos de manera automática, entendiendo por esto un modo de usarlo en el que muchas veces no nos detenemos a pensar. Y el que sea así ayuda a la comunicación en la vida cotidiana porque, poner todo en tela de juicio, todo el tiempo, haría que la convivencia se tornara insoportable.

Entonces ¿por qué criticar la respuesta automática? Lo haremos solo para detenernos a pensar en el momento en el que respondemos algo y lo dicho no es lo que queríamos decir.

La voz interna

En muchas ocasiones puede que, después de una conversación, empecemos a justificarnos ante nosotros mismos, por no haber expresado lo que realmente queríamos. Frases como “prefiero decirle que sí para evitar que se enoje”, “mejor no me preocupo porque total no va a funcionar…” “con tal o cual persona mejor ni plantear un desacuerdo…”. Suelen amplificarse en una voz interna que nos quiere dejar tranquilos. Pero es ésta una falsa calma porque lo no expresado en coherencia con lo que queremos alimenta emociones que a la larga nos harán obstáculo.

El modo de decir importa

Si no digo lo que realmente quiero decir lo ahogo y en esa acción me anulo. Si lo digo de manera agresiva, siento que hago una descarga, pero es probable que en la acción haya lastimado a otro.

Entonces ¿Cuál es la manera?

Expresar de manera respetuosa los pensamientos, sentimientos y opiniones en el momento justo y de manera adecuada.

A esto se lo conoce con el nombre de comunicación asertiva.

Esta definición está compuesta por varios elementos que confluyen en el momento del encuentro de, al menos, dos personas.

Los pensamientos: ¿Qué estoy pensando yo respecto de determinado tema? Un buen ejercicio es reflexionar sobre este pensamiento y poder diferenciar de lo que piensa el interlocutor.

Los sentimientos, las emociones: ¿Qué emociones me despierta determinada situación? ¿Qué sentimientos desencadenan? ¿Qué momento elijo para conversar? ¿En qué momento de mis emociones estoy cuando hablo y no digo lo que quiero decir?

Actitudes: sumisión-evitación, agresión, asertividad: ¿Qué actitud asumo en el momento de comunicarme? ¿No digo lo que quiero por alguna razón que me traba? ¿Agredo porque siento que es una manera de poner límites? La propuesta es aprender a ser asertivo que es lograr el equilibrio entre el deseo propio y el de los demás.

Un ejemplo para visualizarlo mejor:

  1. Comunicación No asertiva: “Vos siempre me hacés poner nervioso”.
  • Comunicación Asertiva: “Cada vez que llegás tarde a la reunión quedamos mal con el cliente y dar mala imagen me preocupa porque podemos perderlo y eso me pone nervioso. ¿Podrás revisar el tema de tu puntualidad?”

En el ejemplo 1 la persona que comunica lo hace poniendo énfasis en lo que siente y atribuye a otro la causa de su emoción.

En el ejemplo 2, la persona identifica la situación (llegada tarde es mala imagen frente al cliente), aclara su sentimiento (me preocupa) y su emoción (nervioso). En este ejemplo se ha expresado de manera clara, concreta y breve. Además, abre a la posibilidad de un diálogo para que la persona pueda actuar y hasta cambiar su comportamiento.

Las ventajas de elegir una manera de comunicarnos

La decisión de actuar asertivamente nos saca de las respuestas automáticas, pone fin a las voces internas de autojustificación y en consecuencia refuerza la confianza y seguridad en nosotros mismos.

Requiere un pequeño esfuerzo: identificar situaciones, monitorear nuestras emociones, elegir el momento para comunicar, seleccionar las palabras cuidando que expresen de manera adecuada y respetando al interlocutor.

¿La recompensa? Altamente probable el haber mejorado nuestra calidad de vida.

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