Resiliencia: ¿Adaptarnos o Conformarnos?

Por la Lic. Vanesa Andrada

¿Cuántas veces hemos escuchado el dicho “se fuerte como el junco que se dobla, pero no se quiebra”? Bueno… quizás si eres Millenials, Centennials, X o Baby Boombers solo lo hayas leído por casualidad en alguna de tus búsquedas en Google.  La cuestión,  mi querido lector,  es que hoy hablaremos de un término que está de moda pero que es parte de las cualidades de la mayoría de los seres humanos desde siempre: la resiliencia.

Comencemos por explicar de qué se trata para quien aún no tenga claridad sobre ello. Resiliente es un término de la física que explica la cualidad de un metal que sometido a bruscos cambios de temperatura resiste sin alterarse. En psicología,  cuando hablamos de resiliencia nos referimos a la capacidad de sobreponernos a circunstancias difíciles y adaptarnos a través de la transformación. Antes de aburrirlos con explicaciones científicas y definiciones que pueden buscar en Wikipedia, les voy a contar un breve relato para ejemplificar qué es ser resilientes.

El huevo, la zanahoria y los granos de café

Dice la historia que un viejo granjero tenía una hija,  quien en cada visita dedicaba gran parte de su tiempo a quejarse sobre sus difíciles circunstancias y lo imposible que era cambiarlas por más empeño que pusiera.

Una tarde el granjero, sin dejar de escuchar las quejas de su hija amada, la invitó a acompañarlo a su cocina. Mientras ella hablaba sin parar, el anciano tomó tres ollas, las llenó de agua, las colocó en el fuego y esperó a que el agua de cada una hirviera. Cuando comenzó el primer hervor, puso un huevo en la primera olla, una zanahoria en la segunda y un puñado de granos de café en la tercera.

La hija, distraída en su relato,  se sorprendió cuando su padre le preguntó luego de apagar el fuego qué veía.  Un tanto fastidiada por tener que detener su queja, le respondió: “… Un huevo, una zanahoria y café, padre…”.

Entonces el anciano le explicó: “El huevo es frágil, la zanahoria es  dura y los granos de café son consistentes. Estos tres elementos de cualidades diferentes fueron sometidos a la misma adversidad: el agua hirviendo. Sin embargo, cada uno ha respondido de manera diferente: el huevo se endureció, la zanahoria se ablandó y los granos de café se transformaron en esta deliciosa bebida que vamos a compartir”.

La hija, ya más atenta al discurso de su padre, tomó una taza de café y lo continuó escuchando:

“Querida mía, la vida se parece bastante a esta escena de mi cocina… Hay circunstancias difíciles que vamos a transitar, muchas de ellas sin elegirlas… Sin embargo, podemos responder como nuestros elementos.  Endurecernos y cerrarnos rígidamente para evitar todo sufrimiento. Ablandarnos dejando que las circunstancias nos definan.  O adaptarnos y transformar nuestra adversidad con la consecuencia de que seremos inevitablemente transformados en el camino.”

¿Qué elemento consideran que representa a la resiliencia? ¿Cuál es tu respuesta habitual frente a la adversidad?

Todos somos o fuimos un poco parecidos a cada uno de estos elementos, pero el ingrediente más importante es la flexibilidad.  Generar un espacio amable de aceptación que nos permita elegir nuestra respuesta es la invitación como primer paso en esta dirección… Y quizás podamos hacerlo mientras bebemos una rica taza de café.

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